DESPUÉS DE LEER: CÓMPLICES DE BENITO TAIBO


Sinopsis: Los personajes que habitan esta novela son lectores o están en camino de serlo. 


Lectores como yo, tú, ella, ellos. Como nosotros. Cómplices en la mayor y más grande de todas las aventuras. 

Julián ha luchado contra el aburrimiento de todas las maneras posibles. Desde que le diagnosticaron hepatitis, ha recreado en su cabeza conversaciones imaginarias entre ostras que no tienen nada que hacer, ha buscado formas fantasiosas en las manchas de la pared, ha lanzado mocos al aire. Pero es feliz porque no tiene que ir a la escuela. Y por nada del mundo se acercará a los libros: no leerá, no escribirá reportes, no pensará en la tarea. ¡Por supuesto que no!

Por su parte, Isa no se detendrá hasta encontrar a las heroínas de la literatura que le ayuden a demostrar que para celebrar sus quince años no es necesario que haga dieta y se ponga un vestido que jamás volverá a usar.

Pero en estas páginas también aparecen ágiles espadachines, monjes detectives, replicantes muy humanos y niños perdidos en islas desiertas que saben bien que leer es un modo de resistir. 


Ser cómplice, o tener complicidad parte de una amistad esencial, de aquella que se forja sin pedirla y se gana sin siquiera darse cuenta pues no hay nada que aclarar con el otro en cuanto a la relación, se crea y es una conexión profunda. La unión entre dos seres vivos que implica un profundo conocimiento del otro, de sus necesidades, de sus gustos, de sus puntos débiles y de sus fortalezas. Ser cómplice de alguien, dentro del contexto de las relaciones interpersonales, significa estar juntos física y mentalmente, entenderse y completarse mutuamente y sin darte cuenta, Ella, Él, Otros/Ellos y yo somos los cómplices de la literatura.

A través de cuatro narradores, Yo, Ella, Él, Otros/Ellos, Taibo nos lleva a esta compleja narración, pero sencilla en su lectura, como acostumbra el autor,  donde se entrelazará una historia de amistad y afecto a través de la literatura, y nos dará una pequeña anécdota de porque la gente lee lo que lee, y cómo es que te vuelves adicto a la literatura sin que te des cuenta, y no quiere decir que tengas que leer todos los libros que puedas, si no que aunque en aquellos que han leído poco se han vuelto asiduos lectores de una misma novela o un sólo libro los ha hecho ver el mundo diferente y eso ya te convierte en un lector y mejor, en un cómplice lector que trata de aplicar las enseñanzas de las historias en la vida cotidiana. 

(Yo) Julian, por sus propias desiciones ha terminado hospitalizado y tendrá que pasar un buen tiempo en cama, a él, no le gustan los libros pero por el contrario a Ella, Isabella, le fascinan aunque aun no ha encontrado un personaje femenino en las novelas que sea de su agrado. Él vive en las historias en todo el momento que puede, muy similar al Tïo Paco aunque Paco aparece fugazmente en una cafetería justo para salvar, sin así buscarlo a Isabella. Todos ellos hablan constantemente con los Otros/Ellose, los lectores de todo el mundo y también refiriéndose al propio lector que ya es un cómplice de la novela y que si este ha logrado descifrar los libros a quienes hace mención Taibo en cada capítulo será ya un cómplice de la literatura y de ello no podrás escapar. Todos los personajes ligados por la literatura aun cuando la niegan y cuando tratan de escapar de ella. Yo croe que a todos nos llega un libro cuando tiene que llegar, aunque no lo busquemos, aunque no lo querramos, y a veces pasa lo increíble, que no se vuelve el único si no el primero de muchos libros más pero también ocurre que por mucho buscar los libros se esconden hasta que sea el momento apropiado de aparecer o de escribir tu propio libro y ser un cómplice más.

Un libro rápido de leer, fácil de quedarse pensando y no avanzar. Es una gran oda a la literatura, a las historias fantásticas pero sobre todo es un gran abrazo, un aplauso, un júbilo compartido para celebrar no a los libros ni a sus historias, si no a los lectores, a todos aquellos que hacen que inconfundibles azañanas vivan en nosotros y sobre todo que se repliquen en nosotros hacia los demás, en nuestra manera de pensar, de sentir, de pensar el mundo y que hace falta sólo un libro para convertirte en un cómplice más y forjar un lazo especial con otro lector, porque cierto es que si con otro lector te encuentras, aunque sólo un libro haya leído o sea todo un devorador, siempre podrás hablar emocionado sobre un libro, un personaje o una aventura que leíste. Ese otro lector siempre te sonreirá porque se fascinará de encontrar a otro lector pues pareciera que los lectores son escasos y aquellos que parecen cargar un cartel que dice, yo soy lector mírenme, no disfrutan lo que leen ni disfrutan cuando un libro empieza ni reflexionan cuando termina. Hay de lectores a lectores, es verdad pero aquellos cómplices de la literatura siempre se estrecharán con amistad. 



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