Gunbrella; El peso de seguir adelante
Hay mundos que no colapsan de golpe. Se desgastan. Se oxidan desde dentro. Se vuelven funcionales… incluso cuando ya no deberían existir. Gunbrella no es un grito. Es una persistencia. Una marcha lenta dentro de un paisaje donde la violencia no es un evento, sino una infraestructura. Donde todo sigue operando, incluso después de que algo esencial ya se rompió. La violencia como sistema Aquí no hay estallidos inesperados. Todo parece… previsto. Como si cada acto de agresión ya hubiera sido contemplado por el propio mundo que lo sostiene. No hay caos: hay procedimiento. La violencia no interrumpe el orden. Es el orden. Y en ese flujo constante, uno deja de preguntarse si algo está mal. Porque todo funciona. Todo responde. Todo avanza. Aunque lo que avance sea una maquinaria que solo sabe repetir el mismo gesto: avanzar destruyendo. El peso de seguir adelante Hay algo inquietante en no detenerse. En seguir caminando incl...