Toda Ruta es una Línea al Centro

Hay días en los que el autobús urbano se convierte en un estado de tránsito. De pausa. De no estar algún lugar. Camino hasta una parada cualquiera y subo sin esperar demasiado. A veces tomo la ruta equivocada. O quizá no existe una ruta equivocada, porque todas, tarde o temprano, terminan encontrándose en el mismo centro. Me gusta viajar así. Mirar por la ventana mientras la ciudad cambia de rostro. Intentar no pensar en aquello que me incomoda, en lo que pesa, en lo que todavía no sé nombrar. Dejar que el ruido del motor y las conversaciones ajenas ocupen el espacio donde antes estaban mis pensamientos. Entonces sucede. Algo aparece frente a mí. Un gesto, una sombra, una persona dormida, una bolsa moviéndose con el viento, un reflejo en el vidrio. Es apenas un instante. Lo suficiente para sentir que vi algo importante, pero no lo suficiente para retenerlo. Cuando intento recordarlo, ya se ha ido. Por eso intento estas fotografías. No para conservar lo que vi, sino para acercarme a esa sensación de haber estado, por un momento, completamente presente. Como si la ciudad, entre el movimiento y el olvido, me hubiera susurrado algo que nunca terminaré de comprender.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

The First Berserker Kazhan; La promesa rota ⚔️🔥

La Película que Entendió Todo... y que Pudo ser Más