🌸 Memorias Errantes - Malenia; Eldin Ring

La ciudad también tiene sus propias hogueras

Hay ciudades que se recorren. Y hay ciudades que se recuerdan.

Durante mucho tiempo pensé que los videojuegos tipo Souls hablaban sobre reinos lejanos, castillos derruidos y dioses olvidados. Lugares imposibles que existían únicamente detrás de una pantalla. Pero un día, caminando de regreso a casa, comprendí que quizá las ciudades que habitamos no son tan distintas.

Las bancas donde alguna vez esperamos a alguien. Los negocios que cerraron hace años. Las calles que recorremos siempre para regresar. Las plazas que visitamos cuando necesitamos silencio. Los edificios que permanecen vacíos como si aguardaran algo. Toda ciudad acumula ruinas. No necesariamente de piedra. A veces son de memorias. De conversaciones. De promesas. De personas.

Por eso, y otras cosas más, nació Memorias Errantes. No como una colección de pines. No como mercancía. Sino como una pregunta.

¿Qué pasaría si observáramos nuestra ciudad como si fuera un mapa olvidado? ¿Qué ocurriría si las avenidas fueran caminos antiguos, las plazas funcionaran como hogueras y las fachadas conservaran la historia de quienes las habitaron?

Los videojuegos de la saga Souls suelen esconder sus relatos dentro de espadas, armaduras y objetos encontrados. Una descripción breve puede contener toda la vida de un personaje. Siempre me pareció hermosa esa idea. Los objetos también recuerdan. Los objetos también cuentan historias.

Por ello, cada pieza de Memorias Errantes contiene un pequeño código secreto. No es solamente un enlace. Es una puerta. Un fragmento. Una memoria.

Al encontrar estos códigos, la ciudad se transforma. Las calles se convierten en senderos. Las flores nacen entre el concreto. Las estaciones cambian. Los edificios hablan. Los ausentes regresan por un instante. La primera memoria está dedicada a Malenia.

No por ser una jefa difícil. No por su fama. Sino porque representa algo que muchas ciudades conocen muy bien: la resistencia. La capacidad de continuar aun cuando algo se está perdiendo. La dignidad de permanecer cuando el tiempo comienza a desgastarlo todo. Quizá por eso la encontramos cubierta de flores. Quizá por eso las ciudades también florecen. Incluso después de las despedidas. Incluso después del abandono. Incluso después del silencio.

Los pines son pequeños. Caben en una chamarra, una mochila o una libreta. Pero la intención siempre fue otra: convertirlos en objetos encontrados. Como esos artefactos que recogemos en los videojuegos y cuya descripción nos revela que alguien vivió, amó, esperó o resistió antes que nosotros.

Memorias Errantes es un proyecto sobre videojuegos. Pero también sobre caminar. Sobre recordar. Sobre las ciudades que habitamos. Sobre las personas que se quedaron. Y sobre aquellas que todavía buscan una hoguera a la cual regresar. Quizá todas las ciudades esconden sus propios jefes derrotados. Quizá todas las plazas son antiguos puntos de descanso. Quizá todos nosotros llevamos encima alguna memoria errante. Y quizá las flores que nacen entre las grietas no están intentando sobrevivir. Están intentando recordarnos que todavía estamos aquí.

Memorias Errantes

La primera memoria está dedicada a Malenia.

Cada pin incluye un código escondido conduce a un fragmento original: una ciudad recorrida como si fuera un mapa olvidado, donde las plazas son hogueras, las calles son caminos y las flores crecen entre el concreto.

No es únicamente un fanart. Es una pequeña memoria portátil.

🌸 Pin de 32 mm
📖 Acceso a un fragmento exclusivo de Memorias Errantes
⚔️ Serie #001: Malenia
💸 $20 MXN

Gracias por acompañar estos proyectos extraños que nacen entre los videojuegos, las ciudades y la escritura.


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