Feb 29, 2012

DE PANZAZO O CÓMO TRIVIALIZAR LA EDUCACIÓN


25.02.2012
De panzazo o cómo trivializar la educación
Hugo Casanova Cardiel
 
Apesar de la explícita intención de reflejar la realidad del sistema educativo de México, en el documental De panzazo la complejidad educativa nacional queda reducida a su mínima expresión. Las potencialidades del documental como lenguaje cinematográfico, así como su intrínseco valor informativo se ven malogradas por un trabajo que, lejos de ofrecer una visión consistente de la educación, presenta un discurso efectista y una interpretación inexacta.
En el documental imperan las generalizaciones y de manera indistinta se habla de la educación o del sistema educativo, como si los niveles que abarcan de prescolar a posgrado cupieran en un mismo cajón, o como si los estudiantes, maestros y directivos pudieran ser agrupados sin importar su adscripción institucional y regional. En el tratamiento de los mexicanos se alude a un concepto sin fisuras, en el que no existen diferencias sociales o laborales (no importa si el niño desayunó o no lo hizo y si los padres tienen o no trabajo). Tampoco existe distinción alguna sobre el capital cultural como factor directamente asociado al logro escolar de niños y jóvenes. Así, la obra está permeada de ideas del tipo todos los mexicanos contamos con las mismas oportunidades para educarnos o el que no estudia es porque no quiere.
También se advierte la ausencia de temas cruciales para la comprensión del fenómeno educativo, tales como el uso mayormente demagógico de la evaluación, la insuficiencia de los exámenes estandarizados (Pisa y Enlace) como instrumentos para generar comparaciones válidas, o las cambiantes estrategias gubernamentales que durante los años recientes han cuestionado el papel de la educación como bien público.
La educación en México es un territorio de contrastes y al lado de sus graves problemas también pueden apreciarse condiciones de logro. En tal sentido, resulta paradójico que un trabajo que hace gala de su vocación informativa carezca de referencias exitosas que podrían configurar una interpretación más fiel. Porqué no hablar de los estudiantes que en condiciones adversas viajan por horas con la indeclinable voluntad de atender sus clases; o de los estudiantes que, habiendo culminado sus estudios en el sistema educativo mexicano, acuden a prestigiadas universidades de las llamadas de clase mundial; o de los maestros que cubren con honor su encargo social y se entregan cada día a la formación rigurosa de niños y jóvenes; o de las madres y padres que independientemente de sus condiciones económicas o su formación académica, colaboran con sus hijos.
El tratamiento a quienes asisten al documental es por demás cuestionable, pues en lugar de ser tratados como ciudadanos que de manera voluntaria y generosa acuden a una propuesta cinematográfica, son provistos de unas papeletas de colores y sumados casi en automático al proyecto que rodea al documental. Reconociendo el absoluto derecho de todos los mexicanos a participar en la discusión de los problemas del país, resulta sorprendente el afán de los realizadores del documental por encabezar una campaña que enfrente la crisis de la educación en México. En breve, ni la asociación civil que lo anima, ni el entorno empresarial que lo patrocina, cuentan con la autoridad o atributos intelectuales para una tarea de tales dimensiones.
El pretendido liderazgo resulta todavía más incomprensible pues los realizadores del documental, estrechamente relacionados con el poder mediático del país, omiten toda referencia al papel de la televisora con mayor arraigo en nuestro país y que por años ha ejercido un deplorable papel en la formación de los mexicanos a través de sus noticiarios, de sus programas de diversión o cultura; e incluso, a través de las telenovelas, ya definidas hace unos meses por el titular de la SEP como poderoso instrumento educativo (La Jornada, 18/03/2011).
Sin embargo, uno de los grandes silencios del documental es la relación de la maestra Gordillo con dos personajes centrales de la vida nacional: Felipe Calderón y Emilio Azcárraga Jean. Cómo explicar la presencia de la dirigente en el proceso electoral de 2006 y los ulteriores beneficios que obtuvo en posiciones clave del gobierno federal, así como su papel central en la llamada Alianza para la Calidad Educativa en 2008. Y cómo entender los convenios de la cúpula del SNTE con Televisa, el más reciente Todo el mundo cree que sabe, presentado como una apuesta por la educación de calidad y para el cual el sindicato aportó 150 millones de pesos ¿No es pertinente esa información? ¿En qué medida los graves problemas de la educación nacional han estado relacionados con los arreglos de las elites sindical, política y empresarial?
De cara al momento que vive México, es cada vez más urgente que la problemática educativa sea atendida desde una óptica que valore su complejidad y articulación con los grandes problemas de la sociedad. Ello demanda la participación de esos ciudadanos calificados y comprometidos que el sistema educativo mexicano ha logrado formar a lo largo de su historia.
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Centro de Comunicacion Alternativa
 
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Feb 28, 2012

LOS ASESINOS . EL RINOCERONTE ENAMORADO



Las INVITADAS del Rino:
El Milagro/ Carretera 45 Teatro

Los asesinos es una coproducción de El Milagro y Carretera 45 Teatro A. C. (antes Alborde Teatro), un grupo nacido en Ciudad Juárez, Chihuahua, y que desde hace algunos años está avecindado en el D.F. A ambas agrupaciones teatrales las  unió la necesidad de hablar sobre el presente mexicano y así abismarse en un puñado de mentalidades salvajes, una clica de esas que ahora mismo ofrecen el paisaje más siniestro que México conozca en términos de la gratuidad del crimen. 

Conocedores de todo tipo tratan de explicar la imparable estadística mortuoria y los porqués de esta guerra que nos convirtió en rehenes. Pero al adentrarnos en una fosa común, hay un más allá que rebasa la explicación racional y los condicionantes sociales y económicos de la sicariada. 
Los asesinos son hombres muertos. Absurdo y fugacidad los cercan. Y viven, sueñan, ríen y se enamoran, y matan a sangre fría, y algunos tienen el despiadado humor carroñero de las mentes oscuras. La desproporción entre la cada vez más frecuente gratuidad de sus crímenes y el infinito dolor que causan, es uno de los grandes enigmas del comportamiento humano, y un desafortunado encuentro entre el fondo oscuro del corazón y las condiciones que imperan en nuestra sociedad. 

Esta es una obra sobre gente obtusa. Esa estrechez, en comunión con la ignorancia, parece un ingrediente importante en el caldo de cultivo de la violencia. Y si bien el chacal fascina, por otra parte es un mal sueño que ahora está cargado de normalidad y acaso esta habituación al crimen sea lo verdaderamente monstruoso en nuestros días. 
           A la exploración de un habla regional, construida de tal manera que permite el vuelo lírico del texto, se suma una estructura compleja que narra en dos horizontes. El entrecruce de planos, el contraste entre pasado y presente, ofrece un efecto despiadado sobre el puñado de destinos que habitan en Los asesinos. Al contrastar tiempos y espacios diversos, asalta una apropiación a la pregunta: ¿Qué nos pasó? ¿En qué momento se jodió México?

Detrás de la mano que acciona el gatillo hay un sinfín de complicidades, doble moral y hasta la posible limpia, fuera de la ley, de los indeseables que, en efecto, eso son. Lamentablemente un sol negro nos ilumina. Los asesinos abre la puerta de un tema delicado y polémico, sin duda, pero quisimos correr el riesgo y hablar sobre esta lenta masacre que ya dura un lustro. Esta noche, nuevamente intentaremos pulsar la verdad humana de esas criaturas que ya no acechan en la oscuridad, sino a plena luz del día en un país que espanta, un país donde víctimas y victimarios dejaron de mirarse a la cara con asombro

Las INVITADAS del Rino:
El Milagro/ Carretera 45 Teatro
Los Asesinos, Obra escrita y dirigida por David Olguín.
Con: Laura Almela/ Gilberto Barraza/ Raúl Espinoza Faessel
Rodolfo Guerrero/ Gustavo Linares/ Sandra Rosales
Saidh Torres y Antonio Zúñiga
Escenografía e Iluminación:  Gabriel Pascal
Únicas Funciones: jueves 1 y viernes 2; 20:00 hrs. Sábado 3; 19:00 hrs. Marzo, 2012
TEATRO EL RINOCERONTE ENAMORADO (Carlos Tovar #315, Zona Centro.)
Entrada General: $70.00; Maestros, estudiantes e INAPAM: $35.00; 
Vecinos del Teatro: $25.00





POR SEGUNDO AÑO, VIOLENCIA EN MÉXICO ALCANZA CATEGORÍA DE "GUERRA"


23 de febrero de 2012
Por segundo año, violencia en México alcanza categoría de ‘guerra’: Barómetro 2011
Yetlaneci Alcaraz
BERLÍN (apro).- Por segundo año consecutivo, la escalada de violencia derivada de la batalla emprendida por el presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico colocó a México en una virtual categoría de “guerra”.
De acuerdo con el Barómetro de Conflictos 2011, elaborado por el reconocido Instituto de Investigación de Conflictos Internacionales de la Universidad de Heidelberg, Alemania, México es el único país del continente americano que mantiene una guerra interna, cuya intensidad alcanza el nivel 5, el más elevado del Barómetro, y que se equipara a conflictos como los que se vivieron el año pasado en Nigeria, Somalia, Sudán, Myanmar, Pakistán, Afganistán, Egipto, Irak, Libia, Siria, Turquía o Yemen.
De hecho, no sólo México, sino el mundo entero enfrentó, el año pasado, un grado de violencia como no se veía desde 1945. En 2010, se desataron seis guerras y en 2011 el número creció a 20.
“Con un total de 20, el número de guerras alcanzó los niveles más altos de todos los tiempos desde el inicio del periodo de observación, que es desde 1945”, señala el documento.
Así, de los 388 conflictos observados por los investigadores alemanes durante 2011 –18 más respecto al año anterior—, 20 tuvieron categoría de guerra y 18 se ubicaron al “límite de la guerra”. Esto arroja la desoladora cifra de 38 conflictos mundiales altamente violentos, algunos de ellos ubicados en el contexto de la denominada “Primavera árabe”.
El Barómetro de Conflictos de la Universidad de Heidelberg se publica de forma anual desde 1992 y ha alcanzado un importante prestigio a nivel mundial en el ámbito académico.
Para el caso mexicano, el Barómetro 2011 registra seis conflictos, dos de los cuales se catalogan como conflictos violentos de alta intensidad. El primero, la guerra emprendida por el gobierno de Felipe Calderón contra los cárteles de la droga, se mantiene –respecto al 2010– en nivel 5 con carácter de guerra; en tanto que el segundo, la violencia generada entre sí por los cárteles y con grupos paramilitares, alcanza el nivel 4 de intensidad, es decir, se trata de un conflicto “al borde de la guerra”.
“México enfrenta dos conflictos distintos. Por un lado, la guerra iniciada por el gobierno contra los cárteles de la droga y por otro, la guerra entre los cárteles y grupos paramilitares. Ambos conflictos se han exacerbado con el uso de armas automáticas adquiridas en Estados Unidos. Esa  situación ha afectado a Estados Unidos de tal forma que el Departamento de Estado de ese país declaró a los cárteles de la droga mexicanos como la mayor amenaza para su seguridad nacional”, explica el documento de 116 páginas.
En el recuento de hechos, los investigadores destacan, por un lado, el incremento sustancial de personal militar y de la Policía Federal desplegado en al menos 15 de las 32 entidades del país y, por otro lado, la división de los propios cárteles y la “aparición de más de 150 grupos paramilitares”, entre los que destacan los “Matazetas”. La violencia generada por todos estos actores, dan como resultado que en el 2011 haya habido, cuando menos, 12 mil nuevos muertos.
Los otros cuatro conflictos con los que aparece México en el Barómetro 2011 son los que aún sostiene el gobierno mexicano con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), con el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y con la oposición.
En el caso de la APPO, el estudio sostiene que el nivel de violencia se mantiene en un rango de 3, que significa crisis violenta de mediana intensidad, pese a la llegada al poder de Gabino Cué, quien contó con el respaldo de la agrupación.
En cuanto al conflicto entre el gobierno y el EZLN si bien su nivel de intensidad se redujo a 2, esto es, crisis no violenta de baja intensidad, los investigadores alemanes destacan las acusaciones que hacen los zapatistas contra los gobiernos federal y estatal de apoyar y financiar a fuerzas paramilitares en actos criminales contra grupos indígenas.
Finalmente, respecto a los conflictos latentes entre el gobierno y el EPR y la oposición, el Barómetro no los describe ni analiza, sólo los enuncia.
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LOS ASESINOS . EL RINOCERONTE ENAMORADO

Este fin de semana dentro del ciclo Compañías Invitadas del Rino: LOS ASESINOS, una coproducción de El Milagro y Carretera 45 Teatro A. C. | ÚNICAS FUNCIONES: Jueves 1º y viernes 2, 20:00 hrs. Sábado 3, 19:00 hrs.



Feb 24, 2012

CRANES . GIVE



Podría decirse que tocamos gótico. que tocamos stoner, dream pop, pero lo que importa es que tocamos. Podría decirse que grabamos en un estudio, podría decirse que es un loft estilo Brooklyn. Podría decirse, pero es sólo un piso con maderas y escasos muros. Podría decirse que es un departamento. Podría decirse tantas cosas pero es aquí donde tocamos, donde ensayamos, donde nadie sabe que existimos. 

Podría decirse que tenemos el mejor equipo, podría decirse que podíamos patrocinar todo un festival de dos días. Podría decirse que lo derrumbado del lugar es por la amplitud de las ondas, por el tamaño de nuestros amplificadores. Podría decirse que tocamos estruendoso. Podría decirse que tocamos con penuria. Podría decirse que ni tocamos nuestras canciones. ¿Qué van a saber ellos? Podrían jamás escucharnos. 

Es tan relajante el sonido hueco del amplificador. Su resplandeciente corazón despierta como el día al terminar la noche. Se llena el silencio con un ruido sordo. Podría decirse que soy un as en la guitarra. Podría decirse que soy muy mala tocando. Podría decirse. Mejor tocar que hablar. Un potente RE tan libre como un DO que se apropian del espacio. Podría decirse que no hay nada singular en éstas dos notas. Podría decirse que aquí hay una canción.

Trance, transe, elipsis, elipsis. Podría decirse que me pierdo en las notas. Podría decirse que al cantar hablo de muchas cosas. Podría decirse que mis alaridos son hermosos. Podría decirse que a nadie le importa. 

Ciclos, ciclos, equilibrio musical. De pronto, sin percatarme, llegaron Jon y Mark. Podría decirse que estaban ahí desde que comencé a tocar. Podría decirse que estaban aturdidos por el silencio. Podría decirse que esperaron el momento perfecto.

Pas, pas, pas, Jon en la batería. Tum tum badum, Marck en el bajo. y yo en mi transe eléctrico. Podría decirse que sonaba bien. Podría decirse que improvisamos. Podría decirse que nos detuvimos a vernos los rostros y de nuevo comenzar. Podría decirse que nunca llegaron Ben ni Paul, Jim ni Matt. Plat plat. Guash , guash, whood, wood. Tun, dadum. Pas, pas. Pac, tack. Do y Re.

Podrían decirse tantas cosas pero lo que realmente pasó es que antes de llegar, una noche anterior el botón de grabar estaba pegado y nadie lo pudo parar. Podría decirse que así grabamos nuestra primera canción. Podría decirse que fue la última. ¿Podrían sólo escuchar?

LA ÉPOCA INFAMA: ¿ADIÓS A TODO ESO?


19 febrero de 2012
Revista Contralínea 272
La época infame: ¿adiós a todo eso?
Marcos Chávez*
 
Entrégale a un simio un sombrero y un bastón, ¿y qué obtendremos?: un ensayo de dictador
Ignacio Ramírez, el Nigromante
 
Querían ganar la mayor cantidad de dinero lo más rápido posible, de manera poco honrada en lo posible y honradamente si no quedaba más remedio
 
Mark Twain
 
No leí la Biblia completa. Cuando llegué a no robarás y no matarás, ya no me gustó y dejé de leerla
 
Ironía de un tuiteroprole
 
En 1857, durante las discusiones del Congreso Constituyente, Ignacio Ramírez, el Nigromante, propuso que “el saqueo del erario [fuera] considerado [como] un delito grave y equiparable a la traición a la patria, porque los Estados y su gente cuentan con esa erogación presupuestal que resolvería sus apremiantes necesidades”. También manifestó que el presidente debería de ser destituido por el Congreso, sin más declaratoria que la votación por mayoría simple, por “traición a la patria, comprometer la soberanía política o económica de la nación, el patrimonio y los recursos nacionales a favor de Estados o empresas extranjeras o nacionales, en detrimento del pueblo, por asociarse en forma reiterada con minorías o congregaciones religiosas que promueven fueros, privilegios o exenciones legales, al violar con ello las leyes de equidad vigentes en México por disponer del Ejército o de las fuerzas del orden público en contra del pueblo, por mentir a éste y no acatar las resoluciones y las leyes emanadas del Congreso”.
 
Para evitar la acumulación de poder, las facultades discrecionales y los excesos del presidente y las instituciones, dada “la dolorosa experiencia que ha tenido el país” –se refiere a los Iturbide, los Santa-Anna, los conservadores o el clero–, el Nigromante siempre tuvo claro el imperativo categórico de la “división y el equilibrio de poderes”. De un lado, un “presidente que vigile y observe la Constitución y las leyes que de ésta emanan, labor difícil de cumplir cuando el mismo presidente es juez, parte y quejoso del mismo asunto”. Del otro, “el Congreso, los representantes del pueblo que [cumplan] a cabalidad los compromisos y las promesas que hizo al pueblo”, nombren a los secretarios de Estado y cuenten “con los elementos y los procedimientos para echar de la Presidencia a los impostores, a los embaucadores o a los aventureros que hacen perder tiempo a la nación y cuestan grandes cantidades de dinero”; y “por salud de la nación, [un] Poder Judicial independiente, autónomo, transparente, probo”, designado por el Congreso, que hará “entender al presidente y a sus empleados que no hay nadie por encima de la ley”, que “permita saber al pueblo que la justicia se aplicará con todo rigor, incluso al presidente no importando su alta investidura” (Emilio Arellano, Ignacio Ramírez, El NigromanteMemorias prohibidasPlaneta, 2009).
 
Siglo y medio después, sus palabras resuenan con fuerza, acusatorias, lapidarias, toda vez que definen con precisión lo que ha sido el sistema político mexicano posrevolucionario y, en especial, evidencian la magnitud del retroceso histórico observado por el país desde que los gobiernos priístas de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, los “ensayos de dictadores” tropicales, asaltaron el poder, el cual, después, se vieron obligados a compartirlo con los panistas confesionales de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa con el objetivo de asegurar la continuidad autoritaria y neoliberal del proyecto de nación impuesto por las elites dominantes.
 
¿Cómo esperar que los poderes Legislativo y Judicial velen por la Constitución, jueguen su papel de contrapeso y, ante sus abusos y excesos, destituyan al Ejecutivo y sus empleados para restablecer el imperio de las leyes, si su independencia no es más que una fantasía, si son sus cómplices que legitiman y legalizan sus violaciones del estado de derecho, si ellos lo subvierten y se benefician de esa situación?
 
La alternancia electoral no parió la democratización del sistema, la igualdad política y la justicia. Tampoco dio paso a un modelo económico socialmente incluyente. Sólo provocó un reacomodo entre las fracciones de los grupos gobernantes, entre éstas la de la derecha neoliberal priísta y la reacción neoliberal panista que han preservado el régimen cleptocrático impuesto desde 1983. Una forma de acumulación capitalista y de enriquecimiento basados en la institucionalización de la rapiña y el pillaje del erario, las obras públicas, las riquezas y los sectores estratégicos de la nación entregados a los hombres de presa locales y extranjeros que pisotean la Constitución; en el prevaricato, el nepotismo, el clientelismo, el peculado y otras prácticas delictivas amparadas en la impunidad, el solapamiento y la protección de los diferentes órdenes de gobierno, por los grupos de poder corrompidos. Popularmente, esas formas son conocidas como un gobierno corrupto y ladrón.
 

“Tengo las manos limpias”

 
“Mírese la manos, ¿tiene algo que le manche?”, le preguntó un plumífero mercenario, el 23 de enero de 2005. “Tengo las manos limpias”, respondió Calderón a Joaquín López Dóriga, uno de los más feroces cancerberos del sistema. “No tengo nada que ocultar. Tengo las manos limpias; 20 años de una trayectoria de servicio honrado en la vida pública. Con estas manos limpias voy a entrar a la Presidencia, con estas manos voy a salir en 2012. Manos limpias, manos firmes, manos de México y para México. Tengo las manos limpias de sangre. Queremos un gobierno dirigido por una generación que tenga las manos limpias: ético, honesto, y la mirada puesta en el futuro” (sichttp://www.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/506153.html).
 
La expresión “tengo las manos limpias” se ha convertido en una especie de agua bendita, quizá consagrada por lamano santa del cardenal Norberto Rivera, en la que, como “un Pedro que se hunde en el agua” (Calderón a López Dóriga), los políticos mexicanos se lavan las manos y purifican sus pecados. Recién la usó Fernando Herrera, precandidato panista al Senado, acusado de emplear recursos públicos para su campaña electoral y repartir despensas a cambio del voto; también Rogelio Alonso Vizcarra, delegado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), denunciado por disponer de los recursos del Instituto –una aeronave– para asistir a mítines panistas; la repitió José M Anaya, extitular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, precandidato panista por el municipio de Cortázar, Guanajuato, y que se equivocó al apoyar a Ernesto Cordero, sobre quien gravita la misteriosa desaparición de 15 millones de pesos en la dependencia que encabezó; la coreó Miguel Ángel Yunes Márquez, del programa Oportunidades, al conocerse un desvío de 50 millones de pesos cuando fue alcalde de Boca del Río, Veracruz; la salmodió la diputada priísta Sofía Castro, inculpada por una operación dolosa que benefició a un hermano, durante la gubernatura de Ulises Ruiz, exgobernador de Oaxaca.
 
“Tengo las manos limpias”, aseguró la virtual candidata del Partido Acción Nacional a la Presidencia, Josefina Vázquez Mota, en relación al turbio negocio entre Calderón y Elba Esther Gordillo, en 2006. A cambio del apoyo ilegal a su campaña presidencial, Calderón le concedió a Gordillo puestos públicos (una Subsecretaría de Educación y la dirección del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, por ejemplo) y jugosas partidas presupuestales, entre otros beneficios económicos y políticos, como si las plazas y el dinero estatales fueran de su propiedad. En ese momento, Vázquez Mota era la coordinadora de campaña de Calderón. Las tienen intachables ella, Cordero y Santiago Creel, denunciados por disponer de la hacienda pública durante sus precampañas. Tan límpidas como las de Enrique Peña Nieto y los misteriosos 25 millones provenientes del gobierno priísta veracruzano, presumiblemente para financiar su carrera presidencial. Tan diáfanas como las garras que desaparecieron millones de las arcas federal, estatal y municipal por los hoyos negros de las campañas de 2000, 2006, 2009, y lo volverán a hacer en 2012, gracias a la generosidad del Congreso de la Unión y a cambio de unos cuantos pesos de multas impuestas por las hazmerreír autoridades electorales.
 
Tengo “las manos limpias de dinero y sangre”, afirmó el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, ante el fantasma de la persecución política-policial que se cierne en su contra, en vísperas del término de su gestión.
 
A decir verdad, pulcras, lo que se dice pulcras, no han sido las manos del “pecador standard, con aciertos, errores, virtudes, defectos, de carne y hueso” (como se confesó Calderón ante López Dóriga). Ya traía unas manchitasluego de su paso por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (el crédito hipotecario que se concedió) y la Secretaría de Energía (sus tratos con la trasnacional Repsol) durante el foxismo. Luego agregó otras con el financiamiento de su campaña presidencial y su guerra sucia. La transacción con Gordillo se las enmugreció aún más. Por acción u omisión, las tiene tan negras como la conciencia del cardenal Rivera. O rojinegras. Sus palmas y dorsos chorrean sangre de los asesinados durante su “guerra” de limpieza social.
 
Dada las penurias de la hacienda pública, el Nigromante repartía equitativamente su salario entre sus empleados. Al momento de su muerte llevaba año y medio sin recibir el pago por su trabajo, y su familia no pudo costear el funeral. “Era el liberal más honrado y decente de México”, expresó Ignacio L Vallarta, exgobernador de Jalisco (1861-1862).
 
Los priístas y los panistas convirtieron en botín de guerra al erario. En 2011, el 2.9 por ciento de los altos funcionarios de las 18 secretarías de Estado, la Procuraduría General y la Presidencia acapararon el 22 por ciento del presupuesto para los sueldos y prestaciones. Si se suma la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las cámaras y el Instituto Federal Electoral, probablemente se duplica el porcentaje. Percibieron 3.4 millones al año, mientras oficialmente 58 millones de mexicanos (extraoficialmente casi 80 millones) sobreviven en la miseria, la pobreza y mueren de hambre.
 
Calderón tiene las manos de un renegrido chillante en su trato con las mafias del poder, insaciables cuando se trata de los recursos nacionales. Hasta el momento, las familias Mouriño y Fox-Sahagún disfrutan de las rentas de sus negocios privados con los bienes públicos. El exsecretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas, una de las dueñas de la Guardería ABC, Marcia M Altagracia Gómez del Campo Tonella (prima de la primera dama Margarita Zavala) y otros duermen tranquilos luego de comerciar la vida y la muerte en las guarderías del IMSS. Felipe el católico dio a los mercaderes de Dios lo que es del César. Mezcló jugosamente la política y la religión. La concesionaria española del ferrocarril suburbano, Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles ha sido rescatada y mantiene el negocio. Una historia que rememora a la de la banca y las empresas constructoras de carreteras privadas.
 
Con la Ley de Asociaciones Público-Privadas dio un paso más para entregar la riqueza nacional a la depredación. A la Iglesia católica le reparte el diezmo público. A los hombres de presa les va mejor. Los sobreprecios de los proveedores del IMSS encarecen 36 por ciento el costo de los fármacos, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Las joyas de la corona son sometidas a un portentoso saqueo. La Organización señala que Petróleos Mexicanos otorga 46 por ciento de sus contratos de manera directa a sus proveedores, mientras que en otras empresas petroleras apenas llega al 15 por ciento. Equivalen a 139.4 mil contratos de 303.1 mil 100. Los proveedores suman más de 4 mil y los favorecidos son menos de menos 450 (Repsol, Royal Dutch Shell, Exxon Mobile Corporation, etcétera), alrededor del 10-11 por ciento. En lugar de bajar los costos, éstos se elevaron entre 10 y 35 por ciento –equivalentes a 32-113.8 mil millones de pesos–. Un negocio redondo. Y para 2009-2018, se tiene pensado otorgar 731 proyectos de largo plazo, por un monto de 227.7 mil millones de dólares anuales. Por éstos la OCDE recomienda “luchar contra licitaciones fraudulentas”.
 
La Comisión Federal de Electricidad (CFE), que ha reprivatizado un tercio de la industria, otorgó más de 2 mil 400 contratos a firmas privadas durante 2011, y pagó 3 mil millones de pesos a los contratistas. Curiosamente, le venden a la CFE la energía más cara de la que ésta produce. El pueblo paga.
 
Ahora Dionisio Pérez-Jácome, actual titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, indica que Calderón sueña con abrir completamente las telecomunicaciones al capital extranjero. Ese sector, propiedad de la nación, que los oligarcas Emilio Azcárraga Jean, presidente del Consejo de Administración del Grupo Televisa; Ricardo Salinas Pliego, dueño, presidente y director general del Grupo Salinas, y Carlos Slim, considerado por la revista Forbes el hombre más rico del mundo en 2010 y 2011, se pelean con una ferocidad digna de perros de caza.
 
Apesta a corrupción. ¿Cuántos nuevos ricos arrojarán el calderonismo? Ese sí que es el verdadero crimen organizado.
 
Y pensar que el yerno del rey de España, Iñaki Urdangarin, está imputado por delitos de falsificación y corrupción, equivalentes a unos cuantas decenas de millones de euros. Y el expresidente de Francia Jacques Chirac fue condenado por cosas similares.
 
El monumento emblemático la Estela de Luz, cuyo costó pasó de 398.9 millones de pesos a 1 mil 110 millones 575 mil, es la mejor expresión de la corrupción y la depredación en la que han chapoteado el presidente y las elites dominantes, política y económica. Hombre de escasas luces, Calderón nunca se imaginó que será el símbolo de su podredumbre con la que pasará a la posteridad. Hasta que la población arrase con esa insultante construcción de horrendo gusto arquitectónico y de mayúsculo oprobio social.
 
Esa es la herencia que se disputan Vázquez Mota y Peña Nieto.
 
*Economista
 
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EX-GRAMMAR PUPIL WINS US TALENT SHOW . JAMES SCOTT


Feb 23, 2012

XXXVII FERIE NACIONAL DEL LIBRO


SOBRE LA LECTURA Y SU HÁBITO


Diario La Razón

Funcionarios sinceros

Gil Gamés
22 de febrero de 2012 00:38
 
Gil ha notado que entre los funcionarios públicos cada vez es más frecuente admitir que el trabajo que desempeñan es un desastre y los resultados para los cuales fueron nombrados una calamidad. Al parecer, basta con aceptar que las cosas salen de la patada, como si esa postura fuera sinónimo de honestidad.
Entre los funcionarios de la seguridad pública éste ha sido el santo y la seña: les tenemos una noticia, hemos fracasado. Si el gobierno fuera una empresa privada, cualquiera pensaría que los dueños están locos por aceptar el fracaso como consecuencia de sus actividades, pero resulta que nuestros funcionarios acostumbran perfeccionar infortunios con dinero público.
Este asunto de calamidades y pérdidas viene a cuento porque Gamés leyó en su periódico online de Reforma las declaraciones del subsecretario de Educación, Rodolfo Tuirán, al inaugurar el Programa de Fomento a la Lectura para la Educación Media y Superior. Si Gamés entendió bien, el subsecretario ha admitido una catástrofe que todos, incluyendo Gil, conocían: la lectura en México.
Lectora, lector, oigan a Tuirán: “Tenemos un país donde es muy baja la frecuencia lectora. Cuando esto ocurre, el resultado es que peor se hace y menos se entiende pues la mitad de la población de 12 años o más tiene capacidades limitadas para leer, en consecuencia sólo se entiende algo, poco o simplemente nada de lo que se lee, lo que configura un círculo vicioso muy difícil de romper”. Lo que viene siendo un desastre, como se dice en los vagones del Metro. Diantres: Gilga entendió poco el discurso de Tuirán, pero nada le hace porque el Secretario en funciones ha descubierto el agua tibia: señoras y señores, muchos mexicanos no saben leer. Terrible, sin duda.
Y usted, ¿a qué se dedica? Yo he dedicado parte de mi vida a la educación y soy subsecretario; es más, soy Secretario en funciones. Pues usted, Tuirán, debió renunciar hace mucho tiempo pues en parte esa catástrofe se la debemos a usted. ¿O a quién más? ¿Quién es el encargado? De nuevo: les tengo una noticia: he fracasado en mis funciones públicas, lo reconozco y al reconocerlo me cubre una nube de honestidad. No me pueden ver porque me envuelve la nube honesta.
Gil sacó de la faltriquera de su chamarra de reportero una pregunta inocente: ¿por qué se mantienen en sus cargos los funcionarios ineptos? ¿La meta es el fracaso? Somos muy raros, si expusiéramos nuestro caso en otros países del mundo, en algunos, no en todos, se escucharían comentarios mordaces: los gobiernos mexicanos están constituidos por personas muy extravagantes, los funcionarios reconocen que lo que hacen lo hacen muy mal y nadie los despide, al contrario duran más tiempo en sus cargos públicos. Tuirán reconoció que los estudiantes de bachillerato también leen muy poco pues alcanzan a leer un promedio de 3 libros al años, y los universitarios sólo 5 (sí, como ño) lo cual lamentó, dice la nota de Sonia del Valle de su periódico Reforma, pues para el funcionario “la lectura forma parte importante para la formación de los seres humanos”.
Tuirán dejó a Gamés con el ojo cuadrado. No diga, de modo que la lectura “es importante para la formación de los seres humanos”, ¿y cómo llegó usted a semejante conclusión? Deje que Gil adivine: ¿se lo dijo Elba Esther? Frío, frío. ¿Lo investigó en los libros de una biblioteca? Frío, helado. ¿Se le ocurrió nomás con todo y aquella vieja historia de la flauta? Caliente, ardiendo. Es que de veras.
Gamés trajo del fondo de otra faltriquera (ah, escribir la palabra faltriquera, gran cosa) otra pregunta: ¿una parte importante del trabajo de Tuirán consiste en mejorar los niveles de lectura de los estudiantes de nivel medio y superior? Si la respuesta es sí, Tuirán cumple con el perfil del funcionario público que se presenta con una cachaza barnizada de honradez: hemos fracasado.
La máxima de Woody Allen prendió la luz del ático y espetó: “Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leer Guerra y paz en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia”.
Gil s’en va
gil.games@razon.com.mx
Twitter: @GilGamesX

ÚLTIMAS FECHAS SEÑOR TLACUACHE



Feb 20, 2012

EL MITO DE STRATFOR


Los Zetas, el grupo criminal que fue brazo armado del cártel del Golfo no ha entrado a la disputa por las rutas de trasiego con otras bandas, como afirman las autoridades. Se dedican al control de giros negros, la extorsión, el secuestro y la venta de drogas al menudeo, de acuerdo con un texto del periodista Juan Carlos Romero Puga publicado en el blog de la revista Letras Libres.
De esa manera, el analista pone en entredicho la versión oficial. Los Zetas no tienen el control de 17 entidades federativas del país, como lo dijo el 8 de noviembre de 2011 Cuitláhuac Salinas, titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada. Por lo tanto, tampoco son la organización criminal con mayor presencia, como dijo el funcionario en un foro al mostrar un mapa.
“La imagen no solo crea la ilusión de una disputa que en los hechos no existe en muchos de esos estados, sino que perpetúa una idea al parecer equivocada: que Los Zetas son un cártel de narcotráfico”, escribe Romero.
En cambio, la consultoría en seguridad Stratfor, prácticamente reproduce la versión oficial y da por hecho que Los Zetas son un cártel del narcotráfico y el grupo criminal más poderoso del país.
Romero Puga publicó “El mito de Los Zetas” el 18 de enero en el blog de discusión de Letras Libres. Casi una semana después, el martes 24, varios medios mexicanos divulgaron fragmentos del contenido del informe “Polarización y violencia sostenida en la guerra de cárteles en México”, de la agencia estadounidense Stratford.
“Según un reporte de la Oficina de Investigaciones Especiales en Crimen Organizado de la Fiscalía General de Estados Unidos que cita la consultora, ‘Los Zetas’ ahora operan en 17 estados del territorio mexicano, sobrepasan al cártel de Sinaloa, que ha venido a la baja al ocupar sólo 16 entidades de las 23 en las que desarrollaba sus actividades hace apenas siete años, en 2005”.
La versión en inglés del documento puede consultarse en “Polarization and Sustained Violence in Mexico's Cartel War”. En el texto se lee: 
“By the end of 2011, Los Zetas eclipsed the Sinaloa Federation as the largest cartel operating in Mexico in terms of geographic presence. According to a report from the Assistant Attorney General's Office of Special Investigations into Organized Crime, Los Zetas now operate in 17 states. (The same report said the Sinaloa Federation operates in 16 states, down from 23 in 2005)”.
Como puede observarse, la agencia Stratfor básicamente reproduce la versión de la Fiscalía General de Estados Unidos, que a su vez repite una declaración oficial de la Procuraduría General de la República.
Por su parte, en “El mito de Los Zetas”, Romero Puga cita las conclusiones del periodista Juan Alberto Cedillo:
“Los Zetas no han entrado realmente a la disputa por las rutas de trasiego ni siquiera con sus viejos aliados del cártel del Golfo. Su estrategia fue hacerse del control de los giros negros y consecuentemente de la venta de droga al menudeo, lo cual les permitió adueñarse de negocios mucho más redituables como el secuestro y la extorsión; si la venta de cocaína podía darles 250 mil pesos en un fin de semana, el secuestro de un solo joven, hijo de una familia de San Pedro Garza, realizado en el Barrio Antiguo de Monterrey podía darles hasta un millón de pesos”.
“Dado que su negocio no es el transporte, Los Zetas se han enfocado en comprar a los integrantes de corporaciones policiacas municipales, no a los federales que custodian las carreteras. En esos policías mal pagados y peor atendidos por los gobiernos locales han encontrado la protección que necesitan para sus tienditas y a los socios perfectos para interceptar a sus víctimas y facilitar las operaciones de secuestro”.
Para Cedillo, Los Zetas han sido mitificados por las autoridades que los ubican en todo el país. El grupo criminal se ha convertido “en una empresa que permite el uso de su nombre a otros grupos delictivos locales a los cuales subcontrata. Han sido capaces de generar unknow-how.
También “se fondea del tráfico de personas, del robo a gran escala de gasolina de Pemex (Cadereyta es uno de sus enclaves más importantes) y ha conseguido imponerle condiciones a la paraestatal en la famosa Cuenca de Burgos donde los secuestros de trabajadores sindicalizados y contratistas se ha vuelto moneda corriente. De igual forma, se han apoderado del mercado de la piratería, el cual —según se supo tras la captura de un importante jefe— arroja ganancias de alrededor de 23 millones de pesos mensuales en cinco estados”.
En cambio, en su reporte fechado el 24 de enero, Stratford afirma que la expansión de Los Zetas representa un gran riesgo por el incremento de la violencia en estados como Zacatecas y Durango, que supuestamente disputa al cártel de Sinaloa.
@perezespino
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EL EJE WOJTYLA-RATZINGER Y CALDERÓN


20.02.2012
El eje Wojtyla-Ratzinger y Calderón
Carlos Fazio
 
Cuando en marzo de 2005 el papa Karol Wojtyla agonizaba en Roma, hacía ya años que había dejado de gobernar a la Iglesia católica. El dilema del cónclave de cardenales que debería designar a su sucesor era si elegirían a un pontífice que retomara el Concilio Vaticano II o uno que prolongara la contrarreforma católica. La incógnita estribaba en quién predominaría: ¿Juan XXIII o Juan Pablo II? ¿Una nueva transición o el continuismo?
El designado fue Joseph Ratzinger, quien de noviembre de 1981 al momento de su nombramiento como nuevo pontífice se había desempeñado como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Teólogo de profesión, durante el pontificado restaurador de Juan Pablo II ese teutón nacido en Baviera se había convertido en su verdadero alter ego, liderando desde el edificio de la antigua Inquisición, cual fiel cruzado, todas las guerras de Wojtyla contra los obispos, sacerdotes, religiosas y teólogos contestatarios que osaron poner en duda su magisterio, incluidos los juicios sumarísimos propios del ex Santo Oficio contra reputados teólogos de la talla de Hans Küng, Edward Schillebeeckx y Leonardo Boff, así como el acoso permanente a obispos proféticos como Sergio Méndez Arceo, Óscar Arnulfo Romero, Leónidas Proaño, Pedro Casaldáliga y Samuel Ruiz.
Duro, ortodoxo y mordedor –el diario británico Daily Mirror recibió su designación con una foto en portada coronada por un encabezado que rezaba: De rottweiler de Dios a Benedicto XVI, mientras The Sun, el tabloide más popular del Reino Unido, tituló “De las juventudes de Hitler a papa Ratzi”, exhibiendo una foto de Ratzinger adolescente con el uniforme hitleriano–, el nuevo Papa había sido visto como forjador y continuador de la Iglesia de neocristiandad wojtyliana –de reconquista en el sentido medieval, de contrarreforma y de antimodernismo la había caracterizado Hans Küng años antes, cuando acusó al Vaticano de ser el último Estado totalitario de Europa–, que reafirmó como esenciales los valores del patriarcado y la represión sexual en la Iglesia (haciéndose de la vista gorda en los escandalosos casos de abusos sexuales contra menores perpetrados por obispos y sacerdotes), así como de la supeditación de la ciencia a la religión.
En un mundo capitalista depredador y globalizado, consumista y secularizado, y en el marco de una nueva guerra imperial por territorios y recursos geoestratégicos, la Iglesia católica se había inclinado ante el dios mercado y se hacía cada vez más romanocéntrica. Junto con el desaparecido Wojtyla, Ratzinger emergía como el hombre quenormalizó a la Iglesia con un estilo estalinista: sacando del paso a los incómodos. Como brazo de hierro de Juan Pablo II, ayudó a convertir a la Iglesia en un feudo. Para decirlo con las palabras que utilizó Leonardo Boff hace unos años, cuando señaló que el pontificado de Wojtyla era la última expresión de un tipo de Iglesia que nació en 1077 con Gregorio VII, el antiguo pontífice y su guardián de la ortodoxia forjaron una Iglesia feudal controlada y dominada desde Roma; clericalizaron la Iglesia a partir de una visión imperial, dando pie a la dictadura del clero sobre toda la comunidad cristiana.
La nueva religión, el integrismo neoliberal –el imperialismo del mercado total lo llamó Franz Hinkelammert–, impuso una ideología global que llegó acompañada de un credo políticamente desactivador, que estimuló la pasividad y el conformismo. Wojtyla y Ratzinger contribuyeron a fomentar la amnesia histórica impuesta por el modelo de dominación imperial estadunidense, con la represión a la Iglesia popular en América Latina y sus teólogos de la liberación, y con sus llamados a la resignación ante el poder de los dueños del dinero. Al despuntar el siglo XXI y el pontificado de Ratzinger, el resultado es un mundo sin reglas (o desregulado), donde se ha instalado un neodarwinismo social, una lucha de todos contra todos. Un mundo medievalizado sumamente violento, signo que no escapa al México caóticamente sangriento de nuestros días, cuando fenece el sexenio de Felipe Calderón.
Wojtyla y Ratzinger respondieron a una de las más clásicas amenazas de falsificación del fenómeno religioso: la tentación de dominar a Dios y de mantenerlo atado y bien atado, según la clásica expresión de la España franquista. La del cardenal Ratzinger fue la obsesión por una forma de ortodoxia que quiere tener la verdad amurallada, incontaminada. Lo que según el jesuita español José Ignacio González Faus corresponde a ese tipo de patología que la Escuela de Francfort denomina la personalidad autoritaria y que Max Horkheimer describía como una entrega mecánica a los valores convencionales; sumisión ciega a la autoridad, junto a un odio ciego a todos los oponentes y marginados; pensamiento rígido y estereotipado.
En ese contexto, a partir de la matriz ideológica de Ratzinger, se puede conjeturar que su visita a México en marzo –dado que a nivel temporal y espacial la misma se verificará al filo del arranque de las campañas electorales por la Presidencia de la República y se circunscribirá a Guanajuato, tierra de raigambre cristera y gobernada los últimos dos decenios por el conservador Partido Acción Nacional– fue minuciosamente calculada para apoyar al PAN y avalar el sueño cristero de Felipe Calderón. La visita forma parte de la ofensiva de la ultraderecha y la jerarquía católica local en la perspectiva de construcción de un Estado confesional en México, que se incuba en la contrarreforma al artículo 24 constitucional a estudio en el Senado –que incluye la educación religiosa en las escuelas públicas, la posesión y administración de medios electrónicos por las asociaciones religiosas y la abierta participación política y electoral de los ministros de culto, de manera colectiva y fuera de los templos sin necesidad de pedir permiso a la autoridad– y se nutre del mesianismo de fin de sexenio que aqueja alpresidente católico Calderón.
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Feb 15, 2012

¿QUÉ QUERÍAN QUE HICIERA?


14.02.2012
¿Qué querían que hiciera?
Pedro Miguel
 
El 27 de diciembre de 2002 Tv Azteca envió al cerro del Chiquihuite a una treintena de efectivos armados y encapuchados que irrumpieron en las instalaciones de transmisión de CNI-Canal 40, redujeron a los vigilantes y técnicos que allí se encontraban, los esposaron y amordazaron y, pistola en mano, los obligaron a firmar unacta de entrega de las instalaciones. El entonces abogado de CNI, Fernando Gómez Mont, dijo que aquello era expresión de la voluntad arbitraria de un grupo privado que entrenó a un grupo especial para tomar la antena transmisora, por la cual empezó a ser emitida la señal de Tv Azteca. Poco después, la mañana del Día de Reyes de 2003, en la nueva sala de prensa de Los Pinos, un funcionario de Canal 40 le pidió a Vicente Fox, a la sazón presidente de la república, que interviniera para hacer respetar la ley. El de Guanajuato le replicó con la que habría de convertirse en una de las frases emblemáticas de su administración y de sí mismo: ¿Y yo por qué?
A unos meses de partir hacia un destino incierto, y a la vista de las ruinas humeantes dejadas por su administración en el territorio nacional, Felipe Calderón pronunció una pregunta de orfandad ética y primitivismo intelectual comparables a los del ¿Y yo por qué? de Fox: ¿Qué querían que hiciera?, se interrogó en voz alta el michoacano, tras justificar la guerra en la que metió al país porque no era conveniente que invitara a pasar [a los criminales], que los saludara y les ofreciera un cafecito, o qué.
¿Y qué queríamos que hiciera? Bien, la respuesta no puede ser tan sintética como la pregunta. Para empezar, tras la inmundicia de Estado que fue la elección de 2006, era recomendable que se abstuviera de tomar y ejercer la presidencia sin antes cerciorarse de que la había ganado. Si hubiera aceptado un recuento voto por voto ni siquiera habría necesitado de algo tan insensato como esa guerra para tratar de obtener un poco de legitimidad.
También habría sido pertinente, antes de tomar la determinación fatídica que tomó, estudiar a fondo el fenómeno de la delincuencia organizada, hacerse asesorar por expertos en la materia, tratar de comprender los vínculos entre criminalidad, economía, salud pública, educación, cultura y rezagos sociales. Si se hubiese tomado la molestia, habría entendido, por ejemplo, que el narcotráfico es un asunto policial, en tanto la farmacodependencia es un tópico de salud pública, y no habría necesitado formular una justificación propagandística tan absurda y parodiada como esa de Para que la droga no llegue a tus hijos...
Habría podido leer algo de historia para enterarse de que el principal promotor del narcotráfico en el mundo es Estados Unidos, y no sólo por tener en su sociedad el principal mercado de estupefacientes lícitos e ilícitos, sino también porque su gobierno es y ha sido, en México y en el resto del mundo, un importante operador del trasiego de drogas. Si se hubiese asomado aunque fuera a los libros de texto de secundaria, acaso habría caído en la cuenta del papel que ha desempeñado Washington en la historia mexicana y no habría cometido el disparate de confiar la seguridad nacional al país que ha sido desde siempre la principal amenaza para ella.
Calderón también habría podido cumplir con las leyes y hacer frente a la corrupción monumental que campea en la administración pública; habría podido promover la creación de empleos dignos y bien pagados para reducir el enorme margen de reclutamiento de que goza la criminalidad; habría podido ordenar la persecución enérgica del lavado de dinero; habría podido pedir una investigación seria y confidencial de los vínculos con la delincuencia que se atribuyen a varios integrantes y ex integrantes de su gabinete de seguridad; habría podido empezar por la depuración del personal fiscal, policial y militar en los puertos, aeropuertos y aduanas; habría podido emprender una persecución más pareja de los cárteles para evitar que lo acusaran –como ahora lo acusa medio mundo– de proteger al del Chapo Guzmán; habría podido promover marcos y protocolos de respeto a los derechos humanos para las fuerzas de seguridad civiles y militares; habría podido combatir al crimen organizado en vez de fingir que lo enfrentaba. Habría podido actuar con patriotismo, honestidad, eficiencia y visión de Estado. Por supuesto, nadie le pidió nunca que entregara el país a la delincuencia ni que la invitara a un cafecito. Para combatirla y hacer cumplir la ley habría podido hacer muchas cosas sensatas y positivas, pero decidió, en cambio, hacer una carnicería.
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Feb 14, 2012

"MILLONES DE MEXICANOS DE CLASE MEDIA QUISIERAN SER GRINGOS DE SEGUNDA"


La Jornada
12 de febrero de 2012
Desde 1835 estamos colonizados por EU, aunque lo neguemos, afirma Eugenio Aguirre
Millones de mexicanos de clase media quisieran ser gringos de segunda
Arturo Jiménez
La pérdida de más de la mitad del territorio nacional durante la invasión de Estados Unidos a México en el siglo XIX pudo evitarse si se se hubiera frenado la traición, la deslealtad, el entreguismo y la corrupción, y además, si se hubieran invertido de manera adecuada los recursos políticos, diplomáticos y militares de la nación.
El escritor Eugenio Aguirre agrega en entrevista que para superar ese episodio traumático aún presente en la memoria colectiva, y evitar que se genere otro error de dimensiones similares, es necesario conocer qué nos sucedió y por qué nos sucedió.
Aún persiste en diversos sectores sociales y políticos, sobre todo de derecha, el deseo de ser gobernados desde el extranjero, advierte Aguirre mientras fija la mirada en un ejemplar de su nueva novela histórica: La gran traición. La guerra donde perdimos la mitad de México (Planeta), libro de casi 600 páginas que incluye una bibliografía de más de 30 títulos.
“Antes era Winfield Scott bombardeando Veracruz, ganando la batalla de Cerro Gordo, llegando hasta el Zócalo e izando ahí la bandera de las barras y las estrellas. Hoy son los gerentes de las trasnacionales y no hacemos nada, no hemos cambiado mayormente.
Uno de los vicios que más me duelen como mexicano es la falta de orgullo nacional entre mis compatriotas. Por ejemplo, millones de mexicanos de la clase media quisieran ser gringos de segunda. ¡Qué tristeza, qué lamentable! No conocen nuestra historia, nuestras culturas de origen, la trayectoria del país, la lengua española.
Autor de libros como Hidalgo, Isabel Moctezuma La cruz maya, comenta que en La gran traición no sólo aborda lo que sucedía en México, sino en el Congreso y otros espacios políticos y sociales de Estados Unidos, a fin de lograr una visión cabal.
El siglo de la esquizofrenia
–En la novela no titubea en tomar partido, se nota desde el título.
–Es que siempre hubo una vocación expansionista de Estados Unidos, plasmados en el Destino manifiesto.Comenzaron a adquirir territorios como Louisiana y Florida. Durante la guerra de intervención compraron a los ingleses Oregon. Intentaron incluso apoderarse de parte del territorio de lo que hoy es Canadá. Siempre su idea fue apoderarse no sólo de México, sino de todo el continente. Y hoy estamos bajo la férula de las decisiones económicas y políticas de ese país. Desde 1835 no hemos dejado de estar colonizados por los estadunidenses, aunque lo neguemos de muchas formas y tengamos propuestas de un país independiente, soberano, con una cultura esplendorosa y superior a la de ellos.
–¿Por qué en esa época, como lo dice en la novela, hubo tantos mexicanos traidores, entreguistas, cobardes y corruptos?
–El siglo XIX mexicano fue el de la esquizofrenia. Si se analizan los sucesos de ese periodo uno se queda pasmado porque no corresponden a una coherencia intelectual, emocional ni cultural de un pueblo soberano. Había muchos personajes que tenían intereses de partido e individuales, de hacer negocio vendiendo el territorio de la patria.
“El general Mariano Arista, por ejemplo, tenía negocios con los estadunidenses: le mandaban implementos agrícolas y caballos a su rancho. O sea, tenía un entendimiento corrupto con los texanos y los yanquis. Lorenzo de Zavala, que había sido gobernador del estado de México y tenía intereses en Texas, apoyó a los independentistas texanos. Fue el único mexicano que firmó esa declaración de independencia y luego lo nombraron su primer vicepresidente. En lugar de ayudar a liberar a Santa Anna, se hizo el muerto.
–¿Pero por qué esa descomposición ética de quienes debían asumir un liderazgo?
–No había una conciencia muy clara de país. Acabábamos de salir de la Independencia, habíamos entrado en una etapa de federalismo en la que se respetaron los estados de la República como libres y soberanos. Los texanos estaban muy de acuerdo con eso y lucharon contra los españoles por la independencia de México. Cuando Bustamante cambió al sistema político centralista –después del asesinato de Vicente Guerrero, en el que estuvieron involucrados Lucas Alamán, Gutiérrez Estrada y otros– y los estados se convirtieron en departamentos, los texanos dijeron: ‘ahí ya no le entramos’, pues iban a perder libertades y la posibilidad de actuar según sus intereses regionales. Esto se dio también en Yucatán.
No había cohesión ideológica que fortaleciera un esquema de nación definido. Había una indefinición del ejercicio de la soberanía, que se prologaría hasta la intervención francesa y el imperio de Maximiliano. Entonces, esto propiciaba muchas deslealtades, traiciones, envidias y corruptelas entre los políticos mexicanos.
–¿Por qué ese entreguismo y falta de defensa de la soberanía se dio más entre los sectores poderosos y conservadores?
–Porque lo que hoy llamamos derecha deriva de las tendencias conservadoras temerosas de segregarse de la corona española. Durante 300 años de dominación colonial los blancos, por llamarlos de alguna forma, fueron quienes tuvieron acceso al poder, la riqueza y una vida de muy alta calidad. El resto de la población, lo que se llamaban las castas, los indígenas, estuvieron marginados, no se les educó y se les mantuvo en la ignorancia, bajo un esquema religioso opresivo que no tendía hacia una nacionalidad idónea, homogénea. Eso propició que la derecha se fuera segregando del resto de la sociedad, pero eso también se ve hoy día.
Aunque no todos los poderosos fueron reaccionarios, hubo grandes patriotas, pero estaban sometidos al mando de grandes corruptos, mediocres y apátridas, como Santa Anna. ¿Qué le pasaba a esa sociedad que un individuo como él fue asumido como presidente de México por 11 veces? Estaba enferma esa sociedad, no tenía coherencia mental clara, no les interesaba, les valía madres quién gobernara.
–¿Decía que ese sistema de deslealtades al país se reproduce en el presente?
–Hoy día vivimos en una guerra de baja intensidad, que ha dejado ya más de 50 mil muertos. Sin embargo, cuando se ve el comportamiento de los partidos políticos, ninguno es patriótico. Ninguno de los candidatos o partidos políticos ha dicho: ‘Vamos a salvar a la patria’. Pero todos somos culpables de lo que nos pasa. Aquí es la gran Fuenteovejuna.
–¿Se hubiera podido evitar el inicio del conflicto y, después, la batalla militar, la derrota y la pérdida de la mitad del territorio?
–Sí. Se habría evitado en términos políticos, si se hubiera retornado al sistema federalista. No habría sido tan grave, si se hubiera reconocido la independencia de Texas. La anexión de Texas a Estados Unidos no se había dado antes porque ese país tenía un conflicto interno muy grave: esclavismo contra abolicionismo. Si anexaban Texas se fortalecerían los estados esclavistas del sur. Mientras Texas fue de México el esclavismo era ilegal, porque aquí estaba prohibido. Varios generales del norte de Estados Unidos no estaban muy de acuerdo con la guerra de intervención a México, ni la prensa estadunidense ni europea.
–Los héroes y gente íntegra que hubo, la mayoría eran desconocidos, como el padre Celedonio Dómeco de Jarauta.
–El padre Jarauta representa a los movimientos guerrilleros que se opusieron a la invasión. Tan pronto un sector de los ejércitos mexicanos perdía una batalla y se desmembraba, se convertían en grupos guerrilleros, que causaban más daño a los ejércitos yanquis que las tropas regulares.
–Es interesante el personaje de Casimiro Espadas, el protagonista.
–Es un personaje de ficción que me sirvió para contar la historia en la vertiente principal y dar coherencia a toda la narración. Esta es una novela río, en la que hay una corriente principal y luego van saliendo otras vertientes. Casimiro simboliza al mexicano íntegro, cabal, honesto, valiente, como hay muchísimos, pero a quienes no se les da la oportunidad de demostrarlo. Otro personaje, su amigo Antonio Osorio, sí existió, participó en las batallas y era muy bueno con la bayoneta.
–Opuesto a Casimiro Espadas está el personaje literario e histórico de Antonio López de Santa Anna.
–Es el representante de lo más malo que hay. Era un tipo repulsivo, no tenía lealtades, no respetaba nada, y no lo hacía porque en México los sectores del poder y del gobierno privilegiaban y privilegian la mediocridad, el posicionamiento político.
Eugenio Aguirre retoma: “Los soldados mexicanos eran brillantes con la bayoneta y los yanquis les tenían pavor. No eran buenos tiradores, porque no tenían rifles. Sus armas eran de desecho, rudimentarias. En la batalla de Churubusco, una de las desesperaciones de Anaya, Gorostiza y otros generales, era que les habían dado balas que no cabían en las recámaras de los fusiles. Hubo muchos hechos de guerra en los que no servían los cañones, las balas.
El encargado de comprar los pertrechos del Ejército mexicano era Ricardo Dromundo, cuñado de Santa Anna. Y el señor hacía negocios y era corrupto. Por eso las batallas que estaban prácticamente ganadas se perdían, porque el general responsable se quedaba dormido o llevaba a su ejército sin armas ni calzado, en pleno invierno.
–¿Cómo si el propósito fuera perder?
–Eso es muy claro, por eso el título de la novela es La gran traición. El propósito era perder para lucrar con esa pérdida. Es una novela que me costó mucho dolor, pero es un periodo que la gente tiene que conocer. En la escuela se soslaya: ‘nada más me enteré de que Santa Anna había perdido la mitad de la patria’. Es algo muy complejo y profundo, es meter la mano en una llaga de la cual no queremos saber mucho.

Feb 13, 2012

SEÑOR TLACUCHE . UN ENSAYO SOBRE LA INFANCIA


SOPA MEXICANA


El panista Doring se propone, como representante neto de la ultraderecha, coartar las libertades que brinda internet a través de una iniciativa de ley similar a la que fue derrotada en los EE. UU. por miles de usuarios.

La situación es que cualquier ley que limite el libre acceso a internet y su privacidad, puede argüirse como antecedente en todo el mundo.

Protejamos internet y demostrémosle al PAN, de una vez, que no importa si los medios masivos lo apoyan, la ciudadanía consciente y demócrata no.


¡Acabo de firmar esta importante petición en Avaaz.org para detener la SOPA mexicana!

Únete a esta campaña aquí:http://www.avaaz.org/es/stop_the_mexican_sopa/?sbc

"Es increíble. Hemos frenado la escandalosa propuesta de Estados Unidos para censurar Internet, ¡pero ahora los senadores mexicanos quieren aprobar una ley aún peor! Detengamos esta amenaza ahora mismo. 

El senador Federico Döring está proponiendo una nueva ley que acabaría con nuestra privacidad y destruiría al Internet que tanto queremos. ¡La ley le permitiría a las compañías de Internet monitorear a sus usuarios, e introduciría medidas draconianas para impedir que compartamos videos y canciones! Sin embargo, preocupado por la rebelión mundial contra la ley SOPA de EE.UU., Döring está titubeando -- insinuando que escuchará nuestros puntos de vista antes de seguir adelante.

El plan del Senado para arruinar al Internet de México ya está en un punto crítico. Firmemos una petición masiva dirigida a Döring y a los demás partidarios de la ley para que la retiren, y salvemos nuestra privacidad y nuestro Internet. ¡Firma la petición ahora, y cuando alcancemos las 150.000 firmas la enviaremos al Congreso!" 
 
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Feb 9, 2012

EL BAÑO DE SANGRE Y LA CESIÓN DE LA SOBERANÍA NACIONAL


05 febrero de 2012
Revista Contralínea 270
El baño de sangre y la cesión de la soberanía nacional
Marcos Chávez*
Que los cielos y la tierra retumben para maldecir a esos traidores que entregaron a su país y su gente a una nación extranjera; que sus almas no encuentren reposo hasta el fin de los tiempos porque lo más sagrado que tiene un hombre es su honor y la patria
 
Ignacio Ramírez, el Nigromante, 15 de septiembre de 1863
 
 
La decisión del presidente Felipe Calderón puede o no ser genuina, una especie de guiño o pacto de “caballeros”, aunque nunca se ha caracterizado por esa clase de mensajes. Al cabo que el expresidente Ernesto Zedillo contribuyó decisivamente en la derrota del Partido Revolucionario Institucional (que desprecia) en 2000, y al ascenso del panismo a la Presidencia, en una alternancia administrada por el bloque dominante de la derecha con los objetivos de asegurar la continuidad del autoritarismo político y los proyectos neoliberal de nación y de preservar los intereses creados alrededor del régimen. Quizá es un simple formalismo intrascendente. Acaso porque desea emplearla como moneda de cambio. O porque Calderón la animó o dejó que siguiera su curso, sin interferirla, como una advertencia, como parte de su sucia estrategia (en la que es experto) en la lucha contra el priísmo por la Presidencia en las próximas elecciones.
 
Cualesquiera que sea la razón que lo motivó, hace muy bien en solicitar –sincera o fingidamente– a los estadunidenses la inmunidad de Zedillo, dada la demanda que enfrenta en una corte federal de Connecticut por su presunta responsabilidad en el asesinato cometido en contra de 45 indígenas tzotziles, en Acteal, municipio de Chenalhó, Chiapas, el 22 de diciembre de 1997. Podría decirse que es el sistema político, encarnado en Calderón, que defiende a sus hijos. Que busca protegerlo con una figura jurídica de dudosa existencia, toda vez que Zedillo no es un funcionario ni diplomático mexicano. Localmente una petición de esa naturaleza sería excéntrica. No le inquietaría, si es que le quita el sueño. No porque la denuncia carezca de sustancia, sino por la impunidad y arbitrariedad con que normalmente funciona el régimen. De imperar el estado de derecho en México, si existiera un Poder Judicial imparcial, que velara por la justicia y el imperio de las leyes, hace tiempo que la masacre de Acteal sería un caso legalmente juzgado.
 
Calderón aplica el principio de “hoy por ti, mañana por mí”. Es una especie de compra anticipada de su seguro de protección en la agonía de su mandato. Al apadrinarlo se defiende a sí mismo, debido a la demanda que gravitaen su contra en la Corte Penal Internacional, por crímenes de lesa humanidad cometidos por los aparatos represivos del Estado, en la “guerra” contra el narco que terminó pisoteando los derechos constitucionales de la población. Como promotor de esa “guerra”, como jefe del Ejecutivo y máximo representante de las Fuerzas Armadas, es el responsable directo. Desde luego, nada garantiza que prosperará la petición de justicia internacional en contra de Zedillo y Calderón, ya que los tribunales foráneos operan con los mismos defectos yraseros que caracterizan a los mexicanos. Están al servicio del poder, aplican la “justicia de los vencedores” y protegen a sus siervos. Ello explica que personajes acusados como criminales de guerra, como el político y diplomático estadunidense, Henry Alfred Kissinger; los expresidentes de Estados Unidos, George WBush y William Clinton; el exsecretario de Defensa de Estados Unidos, Richard Dick Bruce Cheney; el exprimer ministro del Reino Unido, Anthony Blair, o el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, desfruten plácidamente de la vida sin que nadie los moleste.
 
¿Alguien puede imaginarse que el próximo presidente abrirá el expediente de la guerra sucia calderonista y someterá a juicio a los culpables, como lo hace actualmente el gobierno de Argentina, progresista, elegido democráticamente, que una vez que eliminó las espurias leyes de impunidad inventadas por los militares paracubrirse las espaldas, empezó a llevar a los tribunales y encarcelar a quienes sometieron a un baño de sangre a su pueblo? Ese país es un espejo incómodo para Calderón y sus compañeros de aventura que representan una herencia maldita para la elite política, toda vez que involucra a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ya que incumplieron con sus responsabilidades constitucionales, en lugar de anteponer la Carta Magna y las leyes, solaparon su “guerra”. Como muchos mexicanos, Human Rights Watch (organización no gubernamental dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos) acaba de solicitar que el siguiente gobierno investigue los abusos cometidos contra los derechos humanos durante la lucha contra el crimen organizado y que evalúe la pertinencia de mantener a los militares en las calles.
 
Las posibilidades son remotas. Enrique Peña Nieto alzó su voz para defender a Calderón, al conocer la demanda levantada en su contra en la Haya, y promete mantener la “guerra” por la seguridad. Los precandidatos panistas la asumen como un legado legítimo que merece continuarse y levantarán el muro de protección. Andrés Manuel López Obrador no se ha pronunciado al respecto.
 
De todos modos, como se rumora, hace bien Calderón en pensar poner tierra de por medio una vez que concluya su mandato. Piensa, en Estados Unidos o en España, donde puede ser protegido, ya sea por sus invaluables servicios prestados al imperio, o por su afinidad ideológico-política con el neofranquista Mariano Rajoy, presidente de ese país.
 
Su futuro se asemeja al del expresidente Carlos Salinas de Gortari. Su pasado lo perseguirá. Convertido en unsayón, será socialmente despreciado. Un apestado por los grandes daños causados a las mayorías y a la nación.
 
¿Qué otra cosa puede esperar alguien que en lugar de ser un ejecutivo y un abogado ceñido al imperio de las leyes y a sus mandatarios, hundió al país en un baño de sangre, la corrupción, la impunidad y la miseria?
 
Al asumir como propia la “guerra” al narco planificada por Estados Unidos –uno de sus caballos de Troya que emplea para intervenir en los asuntos de otras naciones–, al convertir ese problema policiaco-judicial en una cuestión de seguridad nacional, al utilizar a los militares en esa tarea, al criminalizar la protesta social y al recortar los derechos constitucionales, como parte de su estrategia de legitimación a través de la venta de la seguridad y el uso del terror, Calderón estimuló la escalada de la violencia delincuencial; con la cual contribuyó con su retórica belicista, que deshumanizó a los infractores y los convirtió en una especie (in)digna del exterminio (a “esa plaga, amigas y amigos, esa plaga que es el crimen y la delincuencia, es una plaga que estamos decididos a exterminar en nuestro país”), con su solapamiento de las violaciones cometidas por los aparatos de represión, refrendadas por el Poder Judicial.
 
La estela de violencia es atroz. Casi 50 mil muertos (¿cómo puede demostrar Calderón que el 95 por ciento son producto de los ajustes de cuenta entre los criminales?, como lo desafió José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, experto en América Latina); 150 mil personas afectadas (familiares de los fallecidos); alrededor de 10 mil desaparecidos; miles de desplazados –en marzo de 2011, el Centro internacional de Monitoreo de Desplazados, con sede en Génova, Italia, estimó 230 mil; en noviembre, Fidel López García, académico del Instituto Mora y consultor de la Organización de las Naciones Unidas, calculó al menos 1.6 millones (Gloria Leticia Díaz, Proceso; http://www.proceso.com.mx/?p=289550); miles de inocentes heridos y vejados; zonas devastadas –en algunas de éstas el gobierno impone áreas “modelo”, que recuerdan las “aldeas estratégicas” de contención del enemigo, impuestas por los estadunidenses en Vietnam o en Centroamérica–, estados afectados.
 
¿Ha valido la pena el costo de esa manera de “limpiar por todos los rincones de la casa”, como reza la propaganda electoral panista?
 
De acuerdo con el experto en seguridad y narcotráfico y presidente del Instituto de Acción Ciudadana, Edgardo Buscaglia, en 2001, la delincuencia controlaba el 34 por ciento de los municipios; en 2006, 54 por ciento; en 2010, 73 por ciento y en 2011, el 71 por ciento (El Universal, 2 de enero 2012). México, indica Buscaglia, es un rompecabezas; cada pedazo del territorio nacional es controlado por un grupo mafioso, el cual es disputado violentamente por otro, donde el más fuerte devora al débil. Trabajan en éste al menos 22 tipos de mercados ilícitos (tráfico de personas, de migrantes y además de armas, contrabando) y otros lícitos (dirección de empresas, sectores de la construcción, farmacéutico, financiero) que les ha dado una gran fortaleza patrimonial. Su fuerza económica, social y política le ha permitido asediar, corromper y capturar a un Estado fragmentado, debilitado, que perdió su capacidad de control y gestión de la delincuencia. Que ha sido incapaz de establecer una alianza entre las facciones del poder político y económico que permitan purgar al sistema. El remedio calderonista, agrega, ha sido peor que la enfermedad. Es como tratar de apagar el fuego arrojándole gasolina.
 
El “remedio” ha hundido en el fango a los aparatos de seguridad estatal. El reciente informe de Human Rights Watches sobrecogedor: “Ha provocado un fuerte incremento del número de asesinatos, torturas y otros abusos por parte de integrantes de las fuerzas de seguridad. [Ha agravado] el clima de caos y temor que predomina en muchas regiones del país. Periodistas, defensores de derechos humanos y migrantes son atacados deliberadamente por organizaciones delictivas e integrantes de las fuerzas de seguridad. Las Fuerzas Armadas han cometido graves violaciones de derechos humanos, como ejecuciones, torturas y desapariciones forzadas”. Se han documentado “casi 90 casos en los cuales se habían cometido violaciones de derechos humanos. Entre 2003 y 2006, se recibieron 691 denuncias, y 5 mil 800, entre 2007 y octubre de 2011”.
 
La tortura (sexual, golpizas, asfixia con bolsas de plástico y por ahogamiento, descargas eléctricas), la amenaza de muerte, el uso injustificado de la fuerza, la detención arbitraria, la incomunicación, la ejecución extrajudicial (civiles asesinados que murieron en la tortura, en los retenes militares o durante enfrentamientos armados), la desaparición forzada, el encubrimiento, son algunos de los tipos de abusos cometidos. Las confesiones obtenidas por esos medios usualmente son aceptadas por los jueces, sin investigar la denuncia de los abusos y las violaciones de derechos humanos. Los jueces “han abdicado”. Prevalecen prácticas perversas: las víctimas [tienen que] demostrar que sus derechos fueron cercenados, el arraigo hasta 80 días antes de ser acusadas de haber cometido un delito, el uso de leyes ambiguas para justificar las detenciones y medidas de prisión preventiva arbitrarias.
 
“La mayoría de los soldados que cometen violaciones casi nunca responden por sus actos ante la justicia. La Procuraduría General de Justicia Militar inició 3 mil 671 investigaciones sobre violaciones, y sólo 29 fueron condenados”. El 0.8 por ciento del total. (http://www.hrw.org/es/world-report-2012/m-xico;http://www.hrw.org/sites/default/files/reports/mexico1111spwebwcover.pdf).
 
La impunidad es la norma. Al igual que la denigrante cesión de la soberanía nacional por el calderonismo, solapada por el avestruz-Senado.
 
A cambio de 1 mil 600 millones de dólares, algunos helicópteros y tecnología de punta en satélites y comunicación, obtenidos con el Plan Mérida –la versión local del Plan Colombia–, firmado en 2008, Calderón ha aceptado la presencia estadunidense hasta en la cocina, abierta y encubierta, política, policial, militar y de inteligencia, la operación de aviones no tripulados del Pentágono; la incursión militar (Matamoros); la operación de un centro de inteligencia dentro de una base militar en Monterrey, la instalación de oficinas en el Distrito Federal, donde los agentes estadunidenses discuten la estrategia de combate al narco; el entrenamiento de policías y militares mexicanos por parte de la agencias Central de Inteligencia y la de Antidrogas (DEA, por su sigla en inglés) y los operativos militares. La participación en operativos e interrogatorios; el tráfico masivo de armas (operativo Rápido y Furioso); el lavado de dinero de la droga (la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es ciega); la intervención de las telecomunicaciones; la contratación de mandos de la Procuraduría General de la República y las secretarías de Seguridad Pública y de Gobernación, de al menos 80 exfuncionarios públicos expertos en seguridad, inteligencia, investigación y análisis, que espían, recopilan información y dan seguimiento a ciertos temas para la DEA, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas; la presión del gobierno y de los legisladores estadunidenses; el alineamiento de la política exterior (por ejemplo, el pleno ingreso de Palestina a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
 
Al someterse a lo que Estados Unidos considera como vital para su seguridad nacional, en aras de su legitimidad, Calderón y el Senado hipotecaron la soberanía nacional por unos cuantos dólares y algunos cacharros.
 
Una verdadera infamia. Tan vil como las del político y militar mexicano, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón. No se ría, así se llamaba.
 
*Economista
 
 
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