FICCIÓN CONTEMPORANEA

Como pez en el agua. Estúpido, no diste cuenta que tu pequeña bolsa de inmenso mar de plástico está lleno de hoyos.

No me sueño muy bien, tengo un ardiente asco en la boca del estómago, y no es por el vino de ayer, de eso estoy seguro. Tener tanto tiempo en las tardes que es extraño. Me acostumbre a casi no comer, ah estar puntual, preparar todo para la semana siguiente, elegir entre lo más impórtate para el día continúo, y ahora, hasta mi cuarto olvidó la luz, un pequeño sol de buró es quien trata de alumbrar mi recamara, las letras sobre el teclado, las palabras de mi mente y sigo con el dolor en el estómago.

Pero es cuestión de acostumbrase, ahora las comidas son más largas, las caricaturas son infinitas, la música nunca es suficiente y la preocupación se va de mi. Empieza a pasar el ardor en mi boca, y la mente empieza a vagar fuera de mi cabeza, se esconde detrás de las paginas de Burgess, de Bukowiski, Sade, Acosta y de ahí no escapa, se aferra a ese sentimiento erótico que desgarra toda imaginación. Corre por las imágenes de quienes esperan amar, de la última vida en el universo. Busca desesperada a Dae Zun, se topa con Jude, con Chihiro, y se van a viajar con Otto.

Y al Desaparecer en el círculo polar digital, ni de día ni de noche, las letras brincan agresivas, reclaman sangre, exclaman intimidación y gritan intolerancia.

Tu inmenso mar ya no es tan grande como lo era.

El problema de tener algo, es que siempre alguien te lo quiere arrebatar. Nuestra presencia en el mundo se rige por las formas indiscutibles de ser y estar en la vida, de no ser y de jamás estar. Ahora la solución no es la guerra, es el suicidio colectivo. Se desbordan estos procesos primero contra los más débiles e inmediatos. Con los idealistas que se pasan pegados al televisor, a los audífonos que sofocan con lírica y ritmo tendencias mal influenciadas, mal absorbidas, y lo peor, tontamente defendidas. Causas sin nombre, con una bandera sin estandarte.

El individuo que no posee nada no es posible ser algo, sólo nadie. Y aunque es necesario tener cosas para subsistir no es lo que da sentido a la vida, como el ser. Tener parece un concepto relativamente sencillo, pero ser constituye una forma muy complicada y difícil. Pero talvez no, está ya la solución, apareció mágica y al tu alcance como todo buen infomercial. Agresión, golpes, palabras, símbolos cargados de violencia estúpida, injustificada, imágenes robadas del común, trasgredidas del buen eso del espanglish.

Y tu inmenso mar es ya pequeño.

Gritamos desperados, una infinita necesidad de conocer, de pertenecer, el uso cotidiano y desmedido de todo, la práctica de la expansión de la vida light, llena de harinas, grasas, insultos, intolerancia los enervantes diarios están generando la autodrestucción en todas sus direcciones.

Los rasgos indiscutibles que definen a cada individuo dentro de la urbe ahora ya no se mide por el tamaño de la piedra o el garrote, ahora es por el color pálido falso de tu rostro, por el color triste de tus ropas, por el alegre detalle en tus zapatos, por lo sombrío de tu sonrisa. Por la banalidad de la vida.

Tu már empieza a desaparecer. Tiene una fuga tu mar.

Me enferma la palabra genocidio, machismo, anti-emo, feminismo, metalero, ciberpunk, reggetón… Me enferma leer la reacción de la masa tonta por las cosas irrelevantes, de banalidades, estupidez, pendejadas.

Me enferma que millones de supuestos padres hagan lo imposible por determinar el sexo del hijo engendrado que espera en el vientre de la madre. ¿Será varón, será niña?, no importa pues será varón. Siempre será el primero, el siguiente y todos, varón. Si no fuera así, borrón y cuenta nueva. El vientre de la madre será purgado, si no, llegará a un mundo en donde las palabras de afecto quedaran marcadas con hierro caliente en el cuerpo, con el rostro ensangrentado, la moral violentada y tendrá la oportunidad de crecer como persona para así llegar a nuevos círculos de insulto y abuso. Podrá ser secretaría, podrá ser la favorita del profesor, pero siempre los campos estarán llenos de hombres y las fosas llenas de lo que afirman talvez fueron mujeres.

Tu mar ahora cabe en una bolsa de plástico.

Dicen por ahí que hay que aplaudir el rol que desempeñan las mujeres en la sociedad: madres, profesionales, amas de casa, niñas… a todas hay que aplaudir por el gran esfuerzo que hacen contra una sociedad tajante, desesperada y machista. Lo que no dicen es que aplauden por la incompetencia, por la ineptitud que se cree tienen.

Me enferma me hace vomitar…

Y quedaste ahogado en tu pequeña bolsa de plástico.

…¿ASÍ QUE QUIERES CABIAR AL MUNDO? PUES SI, ME GUSTARÍA CAMBIAR ESTE PUTO MUNDO
Alfredo Baeza. GRUPO NOVIEMBRE
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