Guerra en el Paraíso

Cuand terminé de leer: GUERRA EN EL PARAÍSO, CARLOS MONTEMAYOR

Levanté la mirada, me golpearon con fuerza y regrese al suelo…

Vamos no seas tímido, habla que te quieren escuchar, sal y juega, no hay peligro, se irrespetuoso, trabajador, ingenuo, responsable, estafador, se lo que quieras pero ni se te ocurra levantar la voz, aquí no queremos gente que venga a alborotar la serenidad.

Yendo por la carretera hacía otra ciudad me encontré con varios letreros enormes: “Cuidado que estás escribiendo de más”, “despacio que estás yendo demasiado lejos”, “desviación aquí no hay más”. Al llegar a la ciudad: “Bienvenidos a AQUÍ NO PASA NADA”.

Todo igual que siempre, monstruos corruptos vestido de traje, algunos con lentes oscuros y charola en mano, otros sólo llegan y barren a golpes, apenas si puedes respirar por el sofocante golpe que te acaban de propinar.
Razonar, pensar, denunciar son las principales causas de muerte y maltrato en este país, señalar está prohibido nos enseñaron desde pequeños, pero algunos no aprendieron y ni a reglazos se van a comportar, no comprenden que seguirán “mal portados” hasta que el justo castigo este en los libros de historia, hasta que los ecos de las voces de mujeres en el desierto, de indígenas en la selva de jóvenes en la mina sean escuchadas con claridad, que sean causa de una reflexión no sólo individual, que aquel monstruo que nos atemoriza nos defienda, respete y cuide.

Aquí ocurre de todo, pero no pasa nada, las bestias con cachas esperan sigilosos del otro lado de la calle, nos esperan para callar, para que regresemos a nuestras casas con una boca sangrada, una cabeza deformada o talvez nunca regresemos, pero hay algo mal, no sólo aquello, esto u otro. Nos cayó sin avisar, de un golpe tranquilizó la masa pensante reflexiva, ahora sólo pensamos en el miedo al salir a tomar el camión.

Algunos lo intentaron, otros lo intentan, pero ninguno debe ser mencionado, algunas figuras que comercializaron, se estamparon en playeras, pantalones, mantas, blusas tal vez hasta en algún refresco. De otra manera los callaron, maltrataron, golpearon, desapreciaron, no sólo a la persona, sus ideas, sus verdades, del valor frente al monstruo, que tiene las mismas debilidades que su peor enemigo, es igual de frágil que la macana contra la piel, más que ellos se encuentran detrás de la macana y los demás son la piel desgarrada, manchada, ensangrentada, llena de cortes, golpes, maltrato y mentira.

Es inútil… levante la mirada, me golpearon con fuerza y regrese al suelo…

-Tu síguete derecho que aquí no tienes nada que hacer- me decía, Aquí no pasa nada. Los arrastraban a una camioneta de vidrios polarizado. Dejó una estela de polvo y jamás volví a ver aquella camioneta.

Lo traicionaron, --tú fuiste- , las voces se enfrentaron entre ellas y él desapareció con un estruendo de diferentes calibres seguido de un silencio lleno de la sonrisa del Monstruo…

No hace mucho un maestro enseñó una lección valiosa, sus alumnos fueron perseguidos, amedrentados y olvidados – conozcan de una vez por todas que no nos gusta la injusticia – Lucio Cabañas mitin, Escuela Juan Álvarez.

Pocos son los que se han enfrentado a la bestia temida, poco son recordados, pero en la memoria de alguien descansa la idea de un país mejor.

¿Es inútil?... levante la mirada, me golpearon con fuerza y regrese al suelo…



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