EL ÉXITO DE GAME OF THRONES

La actriz Sibel Kekilli es Shae en la serie que encara ya la recta final de la cuarta temporada

ÁLVARO P. RUIZ DE ELVIRA. 11/06/2014 17:15

La actriz Sibel Kekilli (Heilbronn, Alemania, 1980) mira con ojos tímidos y curiosos a sus interlocutores y es consciente de que su vida profesional no hace más que dar giros hacia lugares mejores que los anteriores. Primero fue su fulgurante estreno como actriz profesional con la película Contra la pared, ganadora del Oso de Oro en Berlín en 2004, y todo el camino que tuvo que recorrer en aquella época que casi le llevó a los Oscar. Después, tras varias películas y series de televisión alemanas, su llegada a Juego de tronos. En ella, Kekilli es Shae, la amante y concubina de Tyrion Lannister (al que da vida el actor Peter Dinklage), la mujer por la que uno de los mayores protagonistas de la historia se desvive, para bien y para mal. Juego de tronos encara la recta final de su cuarta temporada (el próximo lunes Canal + emite ya el último capítulo) con todos sus récords de audiencia batidos en Estados Unidos y a nivel mundial.

“Parte de que la serie tenga tanto éxito es porque no hace concesiones, y esto incluye la violencia y los desnudos, temas a los que es innecesario darle tanta importancia”, asegura la actriz en una entrevista en Madrid, por donde pasó como representante del fenómeno televisivo en el festival Nocturna. Kekilli, sin embargo, prefiere destacar otros aspectos, como la presencia femenina en Juego de tronos: “Todas ellas son personajes que están a la misma altura que los masculinos”.

Kekilli es todo lo contrario que los protagonistas de la serie. Tranquila, sosegada y sin un ápice de malicia. El suyo, la prostituta Shae, se ve inmerso en una traición que hizo que la actriz temiera por su popularidad entre los seguidores: “Estaba tan asustada después de aquello... Temía que me fueran a abuchear. Pero los fans han sido muy buenos y amables”. “Como actriz entiendo al personaje. Puedo sentirla y verla. Está sola, tiene que cuidar de sí misma. Como seguidora de la serie pienso, por favor Shae, no lo hagas”.

La intérprete llegó a la ficción de HBO en la primera temporada. Los productores y principales guionistas, D. B. Weiss y David Benioff, la llamaron para que se presentara al casting en junio de 2010 tras ver su trabajo en Contra la pared. Desde entonces todos los veranos ha pasado entre tres y cuatro semanas en Dubrovnik (Croacia) en el rodaje de lo que acontece en el escenario de Desembarco del Rey. “Es como estar en unas vacaciones”, admite mientras sonríe con complicidad.

El final de la cuarta temporada tiene en ascuas a los seguidores de la serie por conocer el destino de Tyrion, uno de los personajes más queridos. La mayor parte de las escenas de Kekilli son con él: “Peter Dinklage es uno de esos actores que reacciona cuando actúas o que actúa cuando reaccionas. Es como jugar al tenis o al ping pong. Él actúa con sus ojos”.
Juego de tronos sigue en televisión el
 camino de las novelas originales de George R.R. Martin y rompe barreras de audiencia. Antes de la emisión de los dos últimos capítulos, la media de espectadores en EE UU por episodio ya había alcanzado los 18,4 millones (sumando las diferentes plataformas en las que se puede seguir) y ha superado así a Los Soprano como la ficción más vista de HBO.
Kekilli se ha convertido en una seguidora más de las intrigas medievales de Juego de tronos y espera con ansia las noticias sobre la nueva temporada, la quinta de las siete previstas inicialmente y cuyo rodaje comenzará este verano: “Espero otra vez sangre, otra vez sin concesiones, otra vez violencia. ¡Todo! Cada temporada se hace más grande”. Y un deseo: “Querría que Tyrion fuera el rey. Y si no, Daenerys”. Pero ya se sabe que en Juego de tronos nunca se puede apostar por nadie.

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