LETRAS ERÓTICAS

Letras eróticas
Gil Gamés
 
El artista norteamericano Clay Cubitt ha tenido una idea trasatlántica. Gil lo leyó en su periódicoLibération. La presentación, o la obra, da igual, se llama Literatura histérica. No se inquieten, no se trata de algunos de nuestros escritores en busca de premios, no. Una mujer lee frente a la cámara algún pasaje de uno de sus libros favoritos. Hasta aquí, no hay nada nuevo bajo el sol, el asunto es que las mujeres deben leer con un vibrador encendido entre las piernas. ¿Cómo la ven?
Fondo negro, la actriz porno Stoya lee en inglés un fragmento de Necrophilia variations de Supervert. Stoya lee mientras se muerde un labio, ríe, gime un poco y de pronto se oye un gritito de satisfacción. Después cierra los ojos y olvida el texto que leía. Esta idea del arte ha conmocionado a Gamés por su originalidad. En México le habrían otorgado seis becas al maestro Cubitt. Hace unos días Gil leyó, sólo leyó, sin ayuda de ningún objeto, que una de las mujeres de Charlie Sheen decía que mientras se encontraba en el sagrado y álgido momento del amor, el actor no cesaba de tuitear.
Los videos de la obra que ha subido el artista de marras (mju) ha tenido 2 millones 500 mil visitas. Explica Cubitt al reportero de Libération: “Estoy muy interesado en la relación entre el espíritu y el cuerpo”. Gil tumbun ustu unturusudu un usu rulucun. Cubitt agrega: “De la misma manera estoy interesado en el conflicto entre la cultura elitista y la popular y en cómo la sociedad depende del sexo y la culpabilidad”. Caracho, si Gilga ha entendido bien la cultura popular es la entrepierna, o más arriba, y la elitista es la lectura de un libro. Pas mal.
Los artistas modernos y alternativos le dan ideas a Gamés, lo estimulan, en el buen sentido de la palabra. Veamos: una actriz porno mexicana, sí las hay, come unos tlacoyos sobre fondo negro, luego se empaca unos chilaquiles rojos, después se manduca unos sopes verdes y, al final, devora unas coyotas y un buñuelo de los grandes. Inmediatamente después, la actriz porno se duerme sobre sus brazos y la mesa. ¿Cómo se llamó la obra? Muy fácil: Sin apetito sexual. ¿Qué? ¿no les gustó? A ustedes no se les da gusto con nada, caray. En cambio Cubitt les parece un gran artista.
En el segundo video de esta obra genial, la fotógrafa Danielle Enzo (buen nombre) representó la misma escena y declaró que se sintió muy excitada. No aclaró si había llegado al clímax, pero la experiencia le pareció extraordinaria. Cubitt seguirá explorando la lectura con vibrador. Ahora mal: Gil no quiere ponerse feminista, pero cómo rayos realizaría su obra con un hombre sentado a la mesa. ¿Igual? El arte plantea preguntas insolventes (mju). Cubitt: “Todo mundo tiene ya una expresión y una pose favorita cuando le toman una fotografía sus amigos, ¿qué le queda al fotógrafo profesional? Con estos videos extrañamente eróticos se llega a asir un breve instante”.
El breve instante, oh, sí. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: Cubitt ha resuelto el problema de la lectura en México. A todos los jóvenes se les regala, no sé, un ejemplar de Muerte sin fin acompañado de un vibrador de tamaño estándar. Y a leer se ha dicho. ¿Cómo sienten este proyecto? El próximo Presidente del CNCA debe tener en cuenta esta nueva forma del fomento a la lectura. A Gamés no le extrañaría que las autoridades culturales invitaran a Cubitt para una obra colectiva de jadeos y gritos de placer. Gran cosa la literatura histérica.
La máxima de Cioran espetó dentro del ático: “El orgasmo es un paroxismo; la desesperación otro. El primero dura un instante, el segundo una vida”.
Gil s’en va
gil.games@razon.com.mx
Twitter: 
@GilGamesX

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